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Berlin olympics

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Eyal
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Last updated 3 years ago
Berlin 1936 Excepcional despliegue de medios Los Juegos de 1936 fueron los útlimos celebrados antes del prolongado paréntesis que el movimiento olímpico sufrió como consecuencia del estallido de la Segunda Guerra Mundial. A pesar de todo, esta edición ya vino marcada por condicionantes bélicos antes de que diera comienzo. En 1931, el Comité Olímpico pensó en Barcelona como sede olímpica. El convulso panorama político, que desembocaría en la Guerra Civil, hizo que finalmente Berlín fuera la ciudad elegida. Cuando se produjo tal elección, Alemania todavía no estaba bajo dominio nazi, por lo que poco se podían imaginar dentro del COI, que los Juegos servirían de foro y altavoz a los deseos imperialistas de Adolf Hitler, que subió al poder tres años antes de la cita olímpica. Alemania no escatimó gastos ni esfuerzos y organizó uno de los mejores Juegos de la historia. Sobre el estadio de Grünewald, destinado a albergar los de 1916, se construyó otro recinto capaz de reunir a 110,000 espectadores. A su alrededor se situó el complejo de Reichssportfield, en el que se integraron un estadio olímpico y dos piscinas. Igualmente se edificó otro complejo para las pruebas de gimnasia, polo y hockey. El despliegue de medios se completó con la construcción de una villa olímpica con 116 edificios de dos pisos, habilitadas para acoger cerca de 4,000 atletas. El fuego olímpico llegó desde Atenas Desde Amsterdam, el estadio olímpico contó con un pebetero que se mantenía encendido durante los Juegos. Fue en Berlín, cuando por primera vez el fuego se trajo desde las ruinas de la ciudad sagrada de Olimpia. Carl Diem, secretario general del comité berlinés, quiso recuperar la tradición existente en la antigua Grecia, por la que el vencedor de la carrera en el estadio tenía la oportunidad de llevar el fuego sagrado al altar de Zeus. El 21 de julio doce jóvenes griegas encendieron la llama con los rayos del sol. Tras pasar por las manos de tres mil voluntarios, y ciudades como Atenas, Sofía, Belgrado, Viena y Praga, Schilgen (campeón 1,500) depositó el fuego en el estadio. Berlin Olympics, Olympic Games, Barcelona, Basketball Court, Ancient Greece, Athens, Germany, World War, Barcelona Spain

Sedes Olimpicas

Berlin 1936 Excepcional despliegue de medios Los Juegos de 1936 fueron los útlimos celebrados antes del prolongado paréntesis que el movimiento olímpico sufrió como consecuencia del estallido de la Segunda Guerra Mundial. A pesar de todo, esta edición ya vino marcada por condicionantes bélicos antes de que diera comienzo. En 1931, el Comité Olímpico pensó en Barcelona como sede olímpica. El convulso panorama político, que desembocaría en la Guerra Civil, hizo que finalmente Berlín fuera la ciudad elegida. Cuando se produjo tal elección, Alemania todavía no estaba bajo dominio nazi, por lo que poco se podían imaginar dentro del COI, que los Juegos servirían de foro y altavoz a los deseos imperialistas de Adolf Hitler, que subió al poder tres años antes de la cita olímpica. Alemania no escatimó gastos ni esfuerzos y organizó uno de los mejores Juegos de la historia. Sobre el estadio de Grünewald, destinado a albergar los de 1916, se construyó otro recinto capaz de reunir a 110,000 espectadores. A su alrededor se situó el complejo de Reichssportfield, en el que se integraron un estadio olímpico y dos piscinas. Igualmente se edificó otro complejo para las pruebas de gimnasia, polo y hockey. El despliegue de medios se completó con la construcción de una villa olímpica con 116 edificios de dos pisos, habilitadas para acoger cerca de 4,000 atletas. El fuego olímpico llegó desde Atenas Desde Amsterdam, el estadio olímpico contó con un pebetero que se mantenía encendido durante los Juegos. Fue en Berlín, cuando por primera vez el fuego se trajo desde las ruinas de la ciudad sagrada de Olimpia. Carl Diem, secretario general del comité berlinés, quiso recuperar la tradición existente en la antigua Grecia, por la que el vencedor de la carrera en el estadio tenía la oportunidad de llevar el fuego sagrado al altar de Zeus. El 21 de julio doce jóvenes griegas encendieron la llama con los rayos del sol. Tras pasar por las manos de tres mil voluntarios, y ciudades como Atenas, Sofía, Belgrado, Viena y Praga, Schilgen (campeón 1,500) depositó el fuego en el estadio.